Tras un incendio, las primeras semanas son críticas: el suelo desnudo se pierde con las primeras lluvias y con él, décadas de recuperación. Evaluamos los daños, protegemos el suelo y proyectamos la restauración de la cubierta vegetal.
Propietarios de fincas
Montes y parcelas afectadas por el fuego: evaluación de daños para seguros y ayudas, y plan de recuperación realista para tu terreno.
Ayuntamientos y entidades locales
Montes de utilidad pública y zonas periurbanas quemadas: priorización de actuaciones de emergencia y proyectos de restauración subvencionables.
Empresas e instalaciones
Terrenos e infraestructuras afectadas: cuantificación del daño, medidas contra la erosión y restauración de la vegetación de su entorno.
Visita y cartografía de daños en los primeros días.
Protección del suelo antes de las primeras lluvias fuertes.
Restauración de la cubierta vegetal a medio plazo.
Control de la regeneración y ajustes en años sucesivos.
Parte de la vegetación mediterránea rebrota, pero el suelo fértil que se pierde con las primeras lluvias sobre ceniza no vuelve en décadas. Las actuaciones de emergencia no plantan árboles: protegen el suelo para que la recuperación sea posible.
Tras los grandes incendios suelen habilitarse líneas de ayuda públicas, y algunas actuaciones son subvencionables por las convocatorias forestales ordinarias. Parte de nuestro trabajo es identificar las que aplican a tu caso y preparar la solicitud.
Depende del estado del arbolado y de la normativa aplicable al monte; a veces conviene mantener parte en pie o en el suelo por razones ecológicas y de protección. Lo evaluamos caso a caso y tramitamos la autorización si procede.
Primera valoración sin compromiso. Cuéntanos qué necesitas y te respondemos en 24–48 h laborables con un enfoque técnico y los siguientes pasos.
Cuéntanos tu caso